Vamos a ver, siempre hay una herramienta más adecuada que otra para cada tarea, pero seguro que todos los aficionados tienen una pieza favorita. Ya sabes, la pieza que coges con más frecuencia y calzas en el cinturón con regularidad.
Los bowies grandotes con punta de tipo clip me gustan, porque hacen un poco de todo.
¿La pala se ha roto y quieres partir el mango para reutilizar los cachos? No hay problema. Un viaje o dos con una hoja bien larga y pesada, y es material de barbacoa. O el tope para una puerta.
¿La pala está rota, pero el mango está perfectamente? Pues con un poco de paciencia y un Bowie bien grande, afilas la punta y tienes una estaca fenomenal para atar a los caballos.
¿Tienes que sacar una grapa? ¿Hacer palanca para levantar una tapa? ¿Una arqueta? ¿Sacarle el ojo a un cuatrero? La hoja con punta de clip no es extremadamente resistente, pero es muy versátil, y es por tanto mi opción favorita seguida de cerca por la drop-point.
En general, las otras configuraciones útiles son más funcionales para tareas específicas, pero les falta el factor todoterreno. Mi Kukri puede partir el mango de la pala mejor que el Bowie, pero afilar una estaca con el Kukri es un tostón -es casi como hacer cirugía con un hacha. Puedes recoger setas y abrir ciertos embalajes muy bien con una hoja de tipo garra, pero para cortar las verduras resulta inconveniente. Puedes cortar correas y cinturones con una hoja de rescate, pero te costará sacar una grapa clavada en un tablón con una. Con la hoja Bowie con punta de clip, puedes hacerlo todo con una comodidad muy razonable, desde pelar los cables de la instalación eléctrica hasta liquidar la vegetación insidiosa. Por eso prefiero esta configuración.
Formo parte de la resistencia silenciosa. Yo no digo nada. Sólo pongo pegatinas de Anarma en todas mis cosas para que nadie tenga que preguntarme qué pienso de ciertos asuntos.