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miércoles, 01 de abril de 2009 |
Querido Héroe,
Ya pasaron veintisiete años desde que te fuiste. Mientras el bamboleante Mar Argentino te daba una muestra de lo que te esperaba, nosotros dormíamos en nuestras camas. Horas después del desembarco la madre lloraba la pérdida de su hijo, nosotros vivábamos en las plazas y calles. Mientras vivías la emoción del miedo de los valientes, acá se festejaba el gol en un partido de fútbol, como si fuera la guerra. Cuando disparaste tu última bala llamada alma, algunos gritábamos ¡No te rindas!
Eso fue y pasó hace mucho, pero no tanto porque aún lo recuerdo con vergüenza. No de vos, de mi, de los que no estamos allá.
Desde que vos pasaste a la inmortalidad, sucedieron muchas cosas. Pero no se como contártelas. ¿Como te digo, te cuento, querido héroe de lo que nos pasa? ¿Cómo te lo cuento sin que llores con los ojos de otros, los que nos hacen? ¿Qué puedo decirte a vos que dormís el sueño de la gloria porque diste la vida por mi y por mis hijos que nos siguen traicionando? ¿Cómo puedo estar de pie ante tu tumba cuando debería pedirte perdón de rodillas? ¿Cómo relato que mientras vos dabas la vida por mi, hubo argentinos que trabajaban para tu asesino? ¿Cómo te cuento que al otro lado de la montaña aún se vanaglorian de tu muerte? ¿Cómo entenderás que, para castigar la memoria de unos viejos decrépitos hay gente que trabaja para el arrebatador de tierras? Y nada les importa tu sacrificio. |
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